INVOLUCIÓN DIETÉTICA
Un análisis evolutivo del deterioro nutricional humano
La historia de la humanidad no es una línea recta ascendente hacia la salud perfecta. Al contrario,
desde una perspectiva evolutiva, nuestra biología parece estar en desacuerdo con nuestro entorno
moderno. Para entender por qué enfermamos hoy, debemos viajar millones de años atrás, al
momento en que abandonamos la seguridad de los árboles para enfrentarnos a la hostilidad de la
sabana.
1. El Amanecer del Carroñero: Grasa, Piedras y Tuétano
La transición del bosque húmedo a la sabana abierta marcó el primer gran cisma dietético.
Nuestros ancestros, desprovistos de garras afiladas o una fuerza bruta comparable a la de los
grandes felinos, no comenzaron como cazadores, sino como carroñeros oportunistas.
El Tesoro Oculto: Mientras que los grandes depredadores devoraban la carne muscular y las
vísceras, dejaban atrás algo a lo que no podían acceder: los huesos largos y el cráneo.
La Técnica: Empleando piedras romas, nuestros ancestros fracturaban las carcasas para acceder
al tuétano (médula ósea) y al cerebro, fuentes de grasa y colesterol de altísima densidad
energética.
Instrumentos Biológicos: El uso de los dedos fue fundamental para extraer hasta el último gramo
de grasa de las cavidades óseas, una fuente de energía que permitió el inicio de la expansión
cerebral.
2. El Ascenso del Depredador y la Caza de la Megafauna
El acceso constante a la grasa animal transformó nuestra fisiología, permitiéndonos evolucionar de
carroñeros a cazadores eficientes. Se consolidó el "patrón depredador humano", caracterizado por
la resistencia y la inteligencia táctica.
Cambios Anatómicos:
– Desacoplamiento de la cintura escapular y pélvica para permitir la rotación del torso.
– Termorregulación mediante glándulas sudoríparas y pérdida de pelaje.
La Horda Nómada:
Grupos de 20 a 50 individuos, máquinas biológicas de caza que seguían a la megafauna durante
largas distancias.
3. Fisiología Metabólica: La Inexistencia de los Carbohidratos
Durante cientos de miles de años, el acceso a vegetales comestibles fue anecdótico, estacional y Gluconeogénesis:
El hígado convertía grasas y proteínas en la poca glucosa requerida.
Rol de la Insulina:
Originalmente una señal anabólica puntual, no una respuesta continua a picos de glucosa.
La Hipótesis del Tejido Caro:
El crecimiento cerebral fue posible al reducir el tamaño del sistema digestivo, gracias a una dieta
basada en grasa y carne.
4. La Gran Involución: El Desastre Agrícola
Hace 10.000 años la agricultura marcó el inicio de una involución biológica. Cambiamos la
densidad nutricional por la seguridad calórica.
Cicatrices de la Agricultura:
– Reducción de masa encefálica (11% en hombres, 17% en mujeres).
– Pérdida de densidad ósea y estatura.
– Caries y maloclusiones.
– Aparición de trastornos metabólicos modernos.
Conclusión
Hemos pasado de depredadores supremos, adaptados al ayuno y actividad intensa, a una especie
sedentaria alimentada con un combustible para el que no estamos preparados. La salud moderna
refleja este profundo desajuste evolutivo.